sábado, 18 de septiembre de 2010

Crisis de representación y necesidad de reformas


El desprestigio de la clase dirigente y la escasez de respuestas certeras para encarar los problemas estructurales de la sociedad atentan contra la construcción de una democracia representativa.

Por Sebastián Sigifredo

Las elecciones legislativas definen buena parte del futuro mediato del país pero el interés de la ciudadanía en la política decae a medida que se acrecientan las distancias entre la clase dirigente y la sociedad. Ante la complejidad del escenario surgen interrogantes que merecen especial atención: ¿Qué transformaciones profundizaron la fractura entre la sociedad y la política y apuntalaron la crisis de representación? ¿Cuál fue el papel que adoptaron los actores políticos en dicho proceso?
Si bien por un lado la estabilidad lograda por las instituciones democráticas durante los últimos veinte años no tiene parragón en nuestra historia y constituye un innegable avance; por el otro, el balance que puede hacerse de estas dos décadas de gobiernos democráticos es desfavorable en los relativo a la vida cotidiana de la población.
Los partidos que gobernaron estos últimos años no lograron revertir las tendencias sociales y económicas iniciadas por la última dictadura militar. Así nuestro país es hoy más pobre, desigual e injusto de lo que era en 1976. Según Alfredo Zaiat, autor de ¿Economistas o astrólogos? La economía de los 90’, “la diferencia de ingresos entre el 10% más rico de la población y el 10% más pobre es una de las peores de la historia. La brecha es de 34 veces, cuando en 1975 era de 8”.
En tal sentido, los partidos que se sucedieron en el gobierno desde 1983 no mostraron una decisión clara de enfrentar las dificultades existentes y optaron por resignarse a las restricciones impuestas por los factores de poder tanto locales como globales. Más aun, la opción asumida por la mayoría de los líderes partidarios ha mezclado la resignación con un uso creciente de los recursos públicos en beneficio propio, contribuyendo de esa forma a la degradación institucional y al malestar de la ciudadanía con la política en su conjunto.
No debería sorprender, en consecuencia, encontrar que los resultados de las encuestas de opinión pública en América Latina demuestran altos niveles de insatisfacción con el desempeño de los regímenes democráticos. En general, destaca el portal Latinobarómetro, estos fluctúan entre el 40% en Perú y Bolivia y el 59% y el 62% en Colombia.
Por otra parte, la reducción del papel que el Estado juega en la regulación de la vida cotidiana, junto con sociedades cada vez más individualizadas y heterogéneas, han llevado a un descentramiento de la política, que debe ceder lugar frente a relaciones mercantiles. A ello deben agregarse dos fenómenos más que operan en igual sentido: la creciente diferenciación social y el impacto político de los medios masivos de comunicación. “Estos trasladan el lugar tradicional de la política (la calle, la plaza, lo público) llevándola a las casas de los ciudadanos, aquella esfera de lo individual e íntimo”, afirma el politólogo Juan Abal Medina (h) en su obra Los partidos políticos ¿Un mal necesario?”.
De este modo se genera lo que se define como “una democracia de la audiencia” en la que los electores se comportan como públicos cuya finalidad los políticos deben construir día a día con su accionar.
Este es el núcleo de la contemporánea crisis de representación que se exacerba en ocasión de renovar el Congreso: sociedades que son difícilmente representables y organizaciones partidarias incapaces de hacerlo que generan en los electorados apatía y distanciamiento de la política.
Como decía Max Weber, en este mundo no se consigue nunca lo posible si no se intenta una y otra vez alcanzar lo imposible. En este sentido, la pelea por acercar nuestras imperfectas instituciones de gobierno al ideal de un pueblo gobernándose asimismo será un desafío que siempre valdrá la pena encarar.

jueves, 15 de julio de 2010

Córdoba: La Operación Milagro en el ojo de la tormenta



La Misión Milagro es un programa oftalmológico gratuito destinado a intervenir quirúrgicamente a personas afectadas por cataratas o pterigion -carnosidad en los ojos-, dos enfermedades que si no se operan pueden llevar a la ceguera. Impulsado por Cuba y respaldado por Venezuela, despierta tantas expectativas en la población más humilde como críticas en los médicos locales, quienes optaron por redoblar la apuesta y ofrecen un programa solidario similar pero ejecutado por oftalmólogos cordobeses.

Por Sebastián Sigifredo

Los principales cuestionamientos se dirigen hacia la participación de médicos cubanos en Operación Milagro, considerados por los colegios profesionales locales como una competencia desleal. A lo que debe añadirse el rechazo expresado por el Consejo Argentino de Oftalmología al considerar ilegal la misión (los médicos cubanos no cuentan con matrícula de Argentina, por lo que no estarían habilitados para hacerlo, afirman). Lo cierto es que desde su implementación en 2006 más de 17 mil argentinos recuperaron la visión.

Desde la fundación Un Mundo Mejor es Posible (UMMeP), encargada de organizar las experiencias, se informó que unos 300 médicos cubanos, con apoyo de colegas bolivianos y argentinos, realizan las intervenciones en hospitales bolivianos de las localidades de Villazon y Yacuiba, dos puntos fronterizos clave con Argentina.

En nuestro país, las personas que han sido operadas provienen en su mayoría de las provincias de Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Buenos Aires y Córdoba, con las que se formalizaron vínculos a través de organismos oficiales y fundaciones para que los ciudadanos pudieran participar. Los beneficiarios no pagan un centavo porque los gobiernos de Cuba, Venezuela y Bolivia cubren los gastos de transporte, hospedaje y tratamiento médico.

El convenio firmado por el municipio y la fundación UMMeP en 2006 y respaldado por el ahora intendente, Daniel Giacomino, posibilita a los ciudadanos de Córdoba el acceso a Operación Milagro. Para ello, se realiza un pre-revisación en los Centros de Participación Comunal.

El procedimiento está a cargo de profesionales oftalmólogos de la Dirección de Especialidades Médicas (DEM) especializados en Cuba, quienes efectúan el diagnostico correspondiente (cataratas/pterigion) a fin de incluir a nuevos pacientes que se sumarán al millar de cordobeses que ya fueron operados.

Tras detectar que personas están en condiciones de viajar al centro oftalmológico de Yacuiba, Bolivia, la Municipalidad cordobesa realiza los estudios preoperatorios (clínicos y cardiológicos) y se ocupa de controlar la evolución del paciente (revisiones periódicas).

Sin embargo, un dato poco difundido es que Córdoba cuenta desde octubre de 2006 con establecimientos que ejecutan de manera gratuita las intervenciones a personas que no tienen recursos para afrontarla.

A través de una resolución del Gobierno nacional se instruyó a diferentes cátedras de la Facultad de Medicina junto a la Sociedad Oftalmológica Argentina y entidades privadas para gestionar las mismas operaciones en hospitales públicos de la capital y así los pacientes pueden evitarse el viaje a Bolivia.

Pero tal como ocurre en otras provincias involucradas, la convivencia de los dos programas encendió la polémica en Córdoba. Los oftalmólogos locales manifiestan que al operarse en la ciudad el paciente conoce al profesional que interviene y los controles y el posquirúrgico se realizan con el mismo médico, con lo cual existe alguien cercano que responde. Sin embargo, la Operación Milagro no para de crecer y suma unos 40 cordobeses cada semana.

Para despejar conjeturas, Roque Maffrand, profesor titular de la cátedra de Oftalmología, afirmó en declaraciones a La Voz del Interior que desde la órbita pública están dispuestos a ayudar a todas los pacientes incluso a las personas que se operen en Bolivia.

Aunque las discusiones están lejos de apaciguase, lo verdaderamente destacable es que cientos de personas que no cuentan con medios económicos pueden recuperar su visión accediendo a cualquiera de los programas y así empezar a dejar atrás el tiempo de las privaciones que promueve un modelo de servicio de salud basado casi exclusivamente en criterios mercantilistas.

Fuente: http://www.todastuscosas.com/2008/02/26/cordoba-la-operacion-milagro-en-el-ojo-de-la-tormenta/

domingo, 20 de junio de 2010

Trabajar sin patrones: la experiencia de tres empresas recuperadas en Córdoba



| Por Sebastián Sigifredo |

Bajo el impulso de sus trabajadores las empresas recuperadas forman parte del entramado productivo y social del país. Aunque muchas desaparecieron tras la crisis de 2001 otras lograron sobreponerse e incluso mejoraron su producción. Presentamos la historia de una clínica médica, una fábrica de tractores y un diario que decidieron resistir al desempleo y hoy constituyen ejemplos exitosos de autogestión en la provincia mediterránea.

Hacia finales de 2001 el marasmo social y político que vivía la Argentina puso en evidencia las falencias del modelo económico de una manera atroz: pobreza e indigencia, hambre y exclusión, precariedad forzada y desempleo masivo.

La crisis produjo una ola de quiebras y cierres de empresas tanto en el sector industrial como en el de servicios en el marco de una rápida intensificación de la conflictividad social. Miles de asalariados quedaron en la calle y pasaron a engrosar los numerosos bolsones de desocupación.

En otros casos se siguió un proceso complejo que logró la continuidad de la fuente laboral a través del traspaso de la tenencia y de la gestión a sus trabajadores. Al calor de las reivindicaciones por trabajo digno y salarios justos comenzó a desarrollarse un incipiente actor social: las empresas recuperadas por sus trabajadores.

La Clínica Junín, en la capital; la fábrica de tractores Pauny S.A., en San Francisco; y El Diario del centro del país, en Villa María; son tres ejemplos de recuperación exitosa en la provincia de Córdoba que dan crédito a la idea de que es posible ponerse de pie e incluso superar el escenario anterior a la debacle económica.

La clínica
La crisis de financiamiento del sistema privado de salud no derivó en la quiebra ni convocatoria de acreedores sino en un virtual abandono de la Clínica Junín por parte de sus propietarios.

Tras el cierre de algunos servicios y el despido de varios empleados, la lucha contra el atraso en los salarios dio un vuelco decisivo cuando los trabajadores toman la clínica y conforman una cooperativa. Asía nace la Cooperativa de Trabajo de la Salud Junín Limitada, una clínica gestionada por más de 30 socios que funciona desde mediados de 2002.

En 2005 consiguen regularizar su situación con la aprobación de la expropiación del edificio donde funciona la cooperativa, en medio de amenazazas de desalojo por parte de los antiguos dueños.

Actualmente, cuenta con una estructura de servicios compuesta por más de 100 personas que cubren la guardia médica las 24 horas y ofrecen todas las especialidades. La atención alcanza a unos 3500 pacientes por mes.

El perfil del nosocomio pretende diferenciarse de las distorsiones que aquejan al ámbito público y privado de la salud. De allí que se encolumnen detrás de un modelo de medicina solidaria como una opción de servicios de salud abierta a todos los sectores sociales, a bajo costo y en forma ágil y antiburocrática.

La fábrica
Zanello era una gran empresa que llegó a liderar el mercado argentino de tractores pero hacia septiembre de 2001 quebró. Para entonces acumulaba deudas salariales de más de dos años y había suspendido la totalidad del personal.

En paralelo, la activa participación de los delegados gremiales junto a los trabajadores suspendidos, conscientes de la potencialidad de la fábrica, se cristaliza en la constitución de la Cooperativa de Trabajo Metalúrgico “Las Varillas” y la conformación de la Sociedad Anónima Pauny, cuya propiedad pertenece, en partes iguales, a los empleados jerárquicos, a los trabajadores y a la red de concesionarios.

Pauny S.A. toma posesión de la planta y de los bienes de la empresa quebrada en carácter de alquiler hasta diciembre de 2003 cuando logra comprar la totalidad de la fábrica y consolidarse definitivamente.

A partir de allí, la empresa fue incrementando su producción y el número de empleados pasó de 20 a 400 en poco tiempo. De las 260 unidades que se vendieron en 2002 pasó a más de 950 en 2007, retomando el liderazgo del mercado nacional de tractores de media y alta potencia.

El diario
La Cooperativa de Trabajo Comunicar Limitada se hizo cargo de la edición del Diario de Villa María a partir del 13 de diciembre de 2001 como única alternativa frente al desempleo.

Agobiados por las crecientes deudas a los proveedores, los problemas impositivos y atrasos en el pago de los salarios, la sociedad propietaria inicia un proceso de negociación acordándose la entrega a los trabajadores de la comercialización del diario, el nombre comercial del producto y parte de las instalaciones, lo que evitó la quiebra.

Si bien los dos primeros años no pudieron superar los 1200 ejemplares y durante meses los trabajadores cobraron 40 pesos a la semana, ahora el panorama es más auspicioso: la cooperativa cuenta con una tirada cercana a los 6000 ejemplares, consiguieron comprar el edificio donde trabajan y adquirieron una rotativa a color de nueve cuerpos en Estados Unidos, que hasta les permite imprimir diarios de otras provincias.

A pesar de las innumerables dificultades que deben enfrentar cada día, la constitución de empresas recuperadas constituye un cuestionamiento a la lógica del sistema que supone que la coordinación de la producción sólo puede estar a cargo de los empresarios.

La posibilidad de trabajar sin patrones y sobre la base de vínculos solidarios se plantea no sólo como una alternativa a la desocupación sino al estilo de vida mismo al recuperar otros valores y otras maneras de vincularse, en el camino hacia la construcción de un mundo más humano.

Fuente: http://www.todastuscosas.com/2008/02/19/trabajar-sin-patrones-la-experiencia-de-tres-empresas-recuperadas-en-cordoba/

domingo, 6 de junio de 2010

El boom de la soja amenaza al campesinado del norte cordobés


| Por Sebastián Sigifredo |

El noroeste de la provincia mediterránea se ha convertido en un botín de guerra para inversores inescrupulosos que avanzan a fuerza de topadoras y violentos desalojos sobre los poseedores ancestrales de las tierras. La situación de indefinición jurídica y catastral profundiza el exilio forzado de los pobladores ante la inacción de las autoridades gubernamentales.

El modelo agrícola que históricamente caracteriza a la Argentina tiene en la pampa húmeda su espacio preponderante, con extensas llanuras fértiles, clima templado y un régimen de lluvia generoso. Hacia mediado de la década del ’90 la ecuación económica comienza a cambiar con el impulso otorgado al cultivo de soja transgénica, de rápida adaptación a climas y suelos diversos.

Desde entonces, la ampliación de la frontera agrícola se gestó de manera acelerada junto a la revalorización de las tierras antes consideradas marginales para el modelo de agricultura industrial. Con la devaluación del peso respecto al dólar se terminó de conformar un escenario altamente favorable a los cultivos agrícolas apoyado en los altos precios internacionales de las materias primas -las denominadas comodities-.

Los pequeños productores agropecuarios dedicados casi exclusivamente a la agricultura familiar son los más castigados. El avance de la soja tiende a acorralarlos hasta lograr su expulsión definitiva. El noroeste cordobés es la zona más conflictiva de la provincia debido a dos particularidades: representa el último bastión de la provincia que no había caído bajo los encantos del monocultivo y, al mismo tiempo, registra serias falencias respecto a la propiedad de la tierra.

La región en cuestión abarca el nordeste, noroeste, oeste de Córdoba, en sus límites con Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja y San Luis, sobre los departamentos Río Seco, Tulumba, Ischilín, Cruz del Eje, Minas, Pocho, San Alberto y San Javier.

De manera simplificada, en la provincia miles de personas tienen la posesión de un terreno pero ningún título que los avale. Ante el avance de los empresarios los campesinos comenzaron a agruparse en la Asociación de Productores del Noroeste de Córdoba (Apenoc), una organización que reúne a 300 familias nucleadas en 14 comunidades. De la resistencia también participan el Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), la Unión de Campesinos del Norte (UCAN), la Organización de Campesinos Unidos del Norte de Córdoba (OCUNC), entre otras.

Pero con eso no alcanza. La inacción de jueces de paz e intendentes y jefes comunales permite que se borre toda huella de antigua posesión y actividad productiva sobre el terreno en disputa, favoreciendo los arrebatos y el exilio forzado de las familias campesinas.

La repercusión mediática que alcanzó el violento desalojo de Ramona Bustamante en 2004 obligó al Estado provincial a tomar cartas en el asunto. La sanción de la Ley 9.150 creó el Registro Personal de Poseedores con el fin de normalizar la situación de crisis dominial generalizada a través del saneamiento de los títulos de propiedad. Sin embargo, el Movimiento Campesino de Córdoba denuncia que las autoridades competentes continúan sin resolver las más de 300 solicitudes de registro presentadas.
“Ramonita”, de más de 80 años, vivía desde hacia más de 60 años en su vivienda del Paraje Las Maravillas, en el departamento Tulumba, hasta que la policía del lugar la desalojó y las topadoras derrumbaron su humilde hogar.

Defensoría
Un informe reciente de la Defensoría del Pueblo de la Nación advierte sobre el despojo de las tierras y la destrucción de viviendas y sembradíos que están padeciendo los campesinos del norte provincial.

El organismo nacional confirma que empresarios inescrupulosos aprovechan la situación de indefinición jurídica y catastral de los campesinos para apropiarse de sus tierras mediante medidas cautelares, sin sentencia firme.

A ello, agrega el informe, se suma “la destrucción de viviendas, graves amenazas y agresiones verbales y físicas de parte de civiles armados o la quema de cercos y sembradíos y la matanza de animales como modo de hostigamiento para que, agobiados, los campesinos terminen pro vender su posesión y radicarse en la ciudad”.

Casos como el de “doña Ramona” son una constante y marcan un recrudecimiento de los conflictos por la tierra. El resultado de la confrontación definirá no sólo el futuro de cientos de familias campesinas del norte cordobés, también está en juego la preservación de la biodiversidad y los últimos resabios de los bosques nativos.

Fuente: http://www.todastuscosas.com/2008/02/12/el-boom-de-la-soja-amenaza-al-campesinado-del-norte-cordobes/

viernes, 28 de mayo de 2010

Call centers en Córdoba: entre la expansión económica y las demandas laborales



| Por Sebastián Sigifredo |

Los centros de contacto atraviesan un periodo fecundo en la provincia mediterránea. La devaluación del peso, los beneficios impositivos, el nivel elevado de la mano de obra, el temor al desempleo y un régimen laboral adaptado a las necesidades de las compañías constituyen razones suficientes para hacer del sector un puntal de la recuperación económica. Pero no todos son elogios y desde el seno de las empresas se multiplican los reclamos.

La escasez de perspectivas laborales encuentra en los centros de contacto una salida rápida para los jóvenes que se ven en la necesidad de generar ingresos. Mientras la desocupación promedio baja al 9,8 por ciento, uno de cada cuatro argentinos entre 15 y 24 años (el 24%) no consigue empleo.

Aunque no hay datos oficiales, se calcula que en Córdoba existe una veintena de centros de contacto. Con un mercado en expansión que se refleja en un crecimiento de 30 por ciento en cantidad de mano de obra ocupada, el universo de gente contratada para estas empresas alcanzaría a los 25 mil antes de finalizar 2008.

La actividad se concentra en el outsourcing (prestar servicios a terceros) y el offshoring (servicios a clientes de otros países), lo que permite al sector generar negocios por 110 millones de pesos anuales.

La apertura de, al menos, cuatro call centers en los últimos seis meses en la ciudad de Córdoba habla a las claras de que los empresarios se ven tentados a invertir “en un terreno fértil para los negocios”, remarcó recientemente Raúl Cravero, director de Multiconex, en declaraciones a La Voz del Interior.

Este marco ampliamente generoso es promocionado por la Agencia de Desarrollo de Inversiones de la Nación (ADI) al destacar las ventajas comparativas de nuestro país: moderna infraestructura de telecomunicaciones, reducida diferencia horarios con los países centrales, recursos humanos altamente calificados, incentivos gubernamentales –reducción impositiva-, y por sobre todo una ‘legislación laboral flexible’ y ‘costos competitivos en los principales insumos’, en particular la mano de obra.

Tras ésta fachada de empresas que se expanden de manera vertiginosa se esconde una realidad menos explorada por los medios de comunicación: la explotación de los trabajadores de centros de contacto cristalizada en la negación de sus derechos laborales más elementales.

Córdoba no escapa al régimen que regula la actividad en nuestro país y los trabajadores son representados por la Asociación Gremial de Empleados de Comercio (Agec). La tarea del telemarketer está catalogada como trabajo insalubre, este encuadramiento permite evitar el pago del plus correspondiente y reducir los costos de la mano de obra.

La rotación del personal alcanza al 25 por ciento. La cifra se ubica entre las más altas del mercado laboral y se relaciona con la extenuación de los agentes telefónicos, expuestos a presión constante, alto control y vigilancia, sobre-exigencia para cumplir altos niveles de productividad, estrés y también a la recurrencia de los despidos.

La desprotección que denuncian los empleados alcanza límites insospechados. Desde la obligatoriedad de concurrir los días feriados hasta la limitación de las salidas sanitarias, pasando por irregularidades en la liquidación de haberes o la persecución de los ‘agentes indeseables’ a través de sanciones disciplinarias y suspensiones, los abusos parecen no tener fin.

En el gobierno provincial, la alineación con la Cámara de Empresas de Servicios de Contactos de Terceros de la Provincia de Córdoba (CESCT), que agrupa a principales firmas, se puso de manifiesto con la sanción de la Ley 9232 y su decreto 353/05, que establecen la exención total a las empresas del sector del pago de impuestos sobre ingresos brutos (3,5 de la facturación), impuestos de sellos e inmobiliario por un plazo de diez años como complemento al aval de la tutela sindical que ejerce el sindicato de empleados de comercio.

Es dentro de ese marco que un grupo de jóvenes de varias empresas creo un sindicato de teleoperadores. Hasta ahora no poseen personería gremial y deben conformarse con ser un sindicato de oficio. Pero la pelea por construir un espacio que represente realmente a los trabajadores del sector recién comienza.

Fuente: http://www.todastuscosas.com/2008/02/05/call-centers-en-cordoba-entre-la-expansion-economica-y-las-demandas-laborales/

viernes, 21 de mayo de 2010

Rechazan la minería a cielo abierto en Córdoba



| Por Sebastián Sigifredo |

Las serranías cordobesas se han convertido en un botín muy codiciado para las corporaciones internacionales. Lejos de lo que podría pensarse, no las atrae el turismo sino la explotación minera. Pero en las localidades afectadas surgen agrupamientos espontáneos de vecinos que se oponen a los emprendimientos en defensa del medio ambiente y la preservación del patrimonio arqueológico y paleontológico de la región.

La región de Ongamira, situada en el noroeste cordobés y a 110 kilómetros de la Capital, muestra como una comunidad puede desafiar la instalación de canteras a cielo abierto, en este caso, de la francesa Red Mineral Corporation, que llevaría adelante gestiones de cateo y posibles futuras explotaciones en esa región.

Quebrada de Luna, Copacabana, Charbonier, Deán Funes, Escobas, Cañada de Río Pinto, Sarmiento, Agua de las Piedras, Las Vertientes y Cerro Negro, serían los puntos. La gente habla de alrededor de 11 mil hectáreas, que podrían llegar a 300 mil. Los yacimientos de oro, plata, plomo, cobre y zinc que se intentaría explotar son resistidos debido a que no se han realizado estudios de impacto ambiental.

A partir de asambleas vecinales, manifestaciones culturales, charlas-debates en las escuelas de la región, mediatización de las demandas, movilizaciones a la Capital y el contacto con movimientos sociales de base con reclamos similares, la organización ¡Ongamira despierta! ha logrado erigirse en el espacio público como un interlocutor legítimo respecto a los emprendimientos mineros en el área ya que aglutina los reclamos de los vecinos autoconvocados.

Los avances son modestos porque los emprendimientos despiertan posiciones encontradas entre los pobladores. Las comunidades tienden a la fragmentación entre quienes no tienen trabajo y ansían cierta estabilidad y los que avizoran una amenaza seria al ambiente, al turismo y al patrimonio arqueológico y paleontológico.

La situación se repite en otras localidades del interior. En San Marcos Sierras y La Falda los vecinos se reúnen periódicamente para reclamar que no se radiquen empresas transnacionales mineras en la zona para desarrollar explotaciones que comprometan el medio ambiente.

A escasos kilómetros de Villa Carlos Paz, la localidad de Bialet Masse asistió perpleja a fines de noviembre último al inicio de actividades sin autorización de una mina de mica, lo que podría dañar la provisión de agua en la localidad serrana, de acuerdo a la denuncia efectuada por la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM) con el apoyo de los pobladores.

En el valle de Traslasierra, los ciudadanos de Salsacate se debaten entre la preservación del agua o la exploración de oro por parte de Teck Cominco, corporación canadiense con antecedentes en tareas de exploración minera en América, Asia, Europa y África.

Allí también los vecinos tomaron la iniciativa e intentan generar una participación masiva de la población para discutir el proyecto minero especialmente desde que se reveló que la explotación se asentaría en un sitio donde hay un reserva de agua.

La presión sobre los municipios comienza a dar sus frutos: hacia fines de 2007, los consejos deliberante de tres localidades serranas -Villa del Totoral, Capilla del Monte y Villa Giardino- aprobaron sendas ordenanzas que prohíben la minería metalífera química a cielo abierto en el ámbito territorial municipal.

En tanto, las gestiones que realiza el Gobierno provincial son fuertemente cuestionadas “por favorecer la instalación de mineras en zonas turísticas”, sostienen los habitantes de las comunidades involucradas.

La enemistad entre los lugareños y las autoridades debe rastrearse en el rechazo a la propuesta presentada por la Dirección de Patrimonio Cultural de conformar una zona de exclusión de explotación minera para preservar yacimientos arqueológicos en el noroeste cordobés, medida que fue desechada de plano por la Secretaría de Minería de Córdoba argumentando que se paralizaría la actividad económica en la región.

Pero la toma de conciencia es cada vez más fuerte y quizá por eso los vecinos continúan sus reuniones periódicas durante el verano. El próximo encuentro será en la Escuela de Ongamira el 19 de enero en el marco de la Asamblea General para seguir profundizando una lucha que pretenden extender a toda la provincia.

Fuente: http://www.todastuscosas.com/2008/01/15/rechazan-la-mineria-a-cielo-abierto-en-cordoba/

viernes, 14 de mayo de 2010

Beneficiarios ponen en jaque un plan de viviendas sociales en Córdoba


Por Sebastián Sigifredo

Para paliar el problema del déficit habitacional, el gobierno provincial se propuso erradicar las villas miserias de la capital con la creación del programa de viviendas sociales Mi Casa/Mi Vida. Con el objetivo de otorgar casas de calidad a los sectores carenciados, en particular a quienes habitan zonas inundables, se gestó la construcción de unos 25 barrios logrando que más de 20 mil personas fueran trasladadas hacia la periferia. Los pobladores revelan que las promesas de mejora en la calidad de vida no se concretaron y emprenden el regreso a sus antiguas localizaciones.

Los barrios-ciudades, ubicados en su mayoría tras el anillo de circunvalación que rodea a la capital, carecen de continuidad con el resto de la ciudad y se encuentran poco conectados con la infraestructura ciudadana, tanto en lo que se refiere al transporte público como al sistema cloacal o al servicio de recolección de residuos.

Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) -principal financista del programa de viviendas- publicado a mediados de 2007 da cuenta del estado “deficiente” de las cloacas, los problemas de adaptación de las familias al nuevo entorno y la falta de transporte (más del 60 por ciento no tiene línea de colectivos que tomar).

El nuevo modelo de ciudad que se proyecta, marcado por la desigualdad social, deviene en la partición del territorio con la pobreza localizada en áreas periféricas.

Sin embargo, la cuestión laboral es la principal dificultad con la que deben lidiar los pobladores de las nuevas localizaciones. Al estar fuera del circuito formal, los habitantes de las villas desarrollaban su vida económica en relación a los barrios aledaños.

Los traslados incidieron en la pérdida de ingresos económicos dado que tanto las mujeres que trabajan en el servicio doméstico como los hombres que hacían trabajos esporádicos en zonas adyacentes a la villa se ven imposibilitados de reemplazar esa red relacional de la que gozaban.

La gravedad de la situación se cristaliza en los indicadores sociales. El 80 por ciento de los beneficiarios de Mi Casa/Mi Vida recibe un programa social como principal ingreso familiar, según datos oficiales del Ministerio de la Solidaridad.

Los habitantes de los barrios-ciudades, en tanto, reclaman que les prometieron la posibilidad de una vida mejor pero el programa no contempló la integración de las familias a los circuitos regulares de trabajo, lo que aumentó su vulnerabilidad y dependencia de la ayuda estatal.

Actualmente, sólo en las villas donde existe una identidad arraigada, fruto del trabajo de las organizaciones populares y los comedores comunitarios, algunos pobladores han resistido con éxito los traslados.

En el caso de Villa La Maternidad, ubicada a escasas cuadras del centro, un grupo de familias puso en tela de juicio al programa del gobierno reclamando la propiedad de la tierra que habitan y la mejora de la infraestructura del lugar.

A pesar de las presiones para hacer el traslado, lograron resistir y firmaron un convenio con el Ministerio de la Solidaridad para que la gente pueda quedarse en la zona y se le construyan casas dignas.

El problema, no obstante, está lejos de resolverse: las contradicciones se hacen evidentes cuando algunas familias entienden que con sólo la vivienda no alcanza para vivir en los barrios-ciudades y emprenden el regreso a la villa que los vio partir.

Hacia noviembre de 2007 se conoció que medio centenar de familias del barrio-ciudad Ciudad de Mis Sueños había abandonado su casa y regresado a Villa La Maternidad. No serían los únicos ya que varios de los pobladores que se quedaron afirman que volverían a sus villas.

Distantes de donde podían ganarse el sustento, aislados e insertos en un contexto donde cada sector se las arregla como puede, los beneficiarios del programa vieron derrumbarse las redes de solidaridad que los contenían y el regreso a sus antiguos hogares parece ser sólo cuestión de tiempo.

Fuente: http://www.todastuscosas.com/2008/01/08/beneficiarios-ponen-en-jaque-un-plan-de-viviendas-sociales-en-cordoba/