domingo, 6 de junio de 2010

El boom de la soja amenaza al campesinado del norte cordobés


| Por Sebastián Sigifredo |

El noroeste de la provincia mediterránea se ha convertido en un botín de guerra para inversores inescrupulosos que avanzan a fuerza de topadoras y violentos desalojos sobre los poseedores ancestrales de las tierras. La situación de indefinición jurídica y catastral profundiza el exilio forzado de los pobladores ante la inacción de las autoridades gubernamentales.

El modelo agrícola que históricamente caracteriza a la Argentina tiene en la pampa húmeda su espacio preponderante, con extensas llanuras fértiles, clima templado y un régimen de lluvia generoso. Hacia mediado de la década del ’90 la ecuación económica comienza a cambiar con el impulso otorgado al cultivo de soja transgénica, de rápida adaptación a climas y suelos diversos.

Desde entonces, la ampliación de la frontera agrícola se gestó de manera acelerada junto a la revalorización de las tierras antes consideradas marginales para el modelo de agricultura industrial. Con la devaluación del peso respecto al dólar se terminó de conformar un escenario altamente favorable a los cultivos agrícolas apoyado en los altos precios internacionales de las materias primas -las denominadas comodities-.

Los pequeños productores agropecuarios dedicados casi exclusivamente a la agricultura familiar son los más castigados. El avance de la soja tiende a acorralarlos hasta lograr su expulsión definitiva. El noroeste cordobés es la zona más conflictiva de la provincia debido a dos particularidades: representa el último bastión de la provincia que no había caído bajo los encantos del monocultivo y, al mismo tiempo, registra serias falencias respecto a la propiedad de la tierra.

La región en cuestión abarca el nordeste, noroeste, oeste de Córdoba, en sus límites con Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja y San Luis, sobre los departamentos Río Seco, Tulumba, Ischilín, Cruz del Eje, Minas, Pocho, San Alberto y San Javier.

De manera simplificada, en la provincia miles de personas tienen la posesión de un terreno pero ningún título que los avale. Ante el avance de los empresarios los campesinos comenzaron a agruparse en la Asociación de Productores del Noroeste de Córdoba (Apenoc), una organización que reúne a 300 familias nucleadas en 14 comunidades. De la resistencia también participan el Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), la Unión de Campesinos del Norte (UCAN), la Organización de Campesinos Unidos del Norte de Córdoba (OCUNC), entre otras.

Pero con eso no alcanza. La inacción de jueces de paz e intendentes y jefes comunales permite que se borre toda huella de antigua posesión y actividad productiva sobre el terreno en disputa, favoreciendo los arrebatos y el exilio forzado de las familias campesinas.

La repercusión mediática que alcanzó el violento desalojo de Ramona Bustamante en 2004 obligó al Estado provincial a tomar cartas en el asunto. La sanción de la Ley 9.150 creó el Registro Personal de Poseedores con el fin de normalizar la situación de crisis dominial generalizada a través del saneamiento de los títulos de propiedad. Sin embargo, el Movimiento Campesino de Córdoba denuncia que las autoridades competentes continúan sin resolver las más de 300 solicitudes de registro presentadas.
“Ramonita”, de más de 80 años, vivía desde hacia más de 60 años en su vivienda del Paraje Las Maravillas, en el departamento Tulumba, hasta que la policía del lugar la desalojó y las topadoras derrumbaron su humilde hogar.

Defensoría
Un informe reciente de la Defensoría del Pueblo de la Nación advierte sobre el despojo de las tierras y la destrucción de viviendas y sembradíos que están padeciendo los campesinos del norte provincial.

El organismo nacional confirma que empresarios inescrupulosos aprovechan la situación de indefinición jurídica y catastral de los campesinos para apropiarse de sus tierras mediante medidas cautelares, sin sentencia firme.

A ello, agrega el informe, se suma “la destrucción de viviendas, graves amenazas y agresiones verbales y físicas de parte de civiles armados o la quema de cercos y sembradíos y la matanza de animales como modo de hostigamiento para que, agobiados, los campesinos terminen pro vender su posesión y radicarse en la ciudad”.

Casos como el de “doña Ramona” son una constante y marcan un recrudecimiento de los conflictos por la tierra. El resultado de la confrontación definirá no sólo el futuro de cientos de familias campesinas del norte cordobés, también está en juego la preservación de la biodiversidad y los últimos resabios de los bosques nativos.

Fuente: http://www.todastuscosas.com/2008/02/12/el-boom-de-la-soja-amenaza-al-campesinado-del-norte-cordobes/

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