domingo, 20 de junio de 2010

Trabajar sin patrones: la experiencia de tres empresas recuperadas en Córdoba



| Por Sebastián Sigifredo |

Bajo el impulso de sus trabajadores las empresas recuperadas forman parte del entramado productivo y social del país. Aunque muchas desaparecieron tras la crisis de 2001 otras lograron sobreponerse e incluso mejoraron su producción. Presentamos la historia de una clínica médica, una fábrica de tractores y un diario que decidieron resistir al desempleo y hoy constituyen ejemplos exitosos de autogestión en la provincia mediterránea.

Hacia finales de 2001 el marasmo social y político que vivía la Argentina puso en evidencia las falencias del modelo económico de una manera atroz: pobreza e indigencia, hambre y exclusión, precariedad forzada y desempleo masivo.

La crisis produjo una ola de quiebras y cierres de empresas tanto en el sector industrial como en el de servicios en el marco de una rápida intensificación de la conflictividad social. Miles de asalariados quedaron en la calle y pasaron a engrosar los numerosos bolsones de desocupación.

En otros casos se siguió un proceso complejo que logró la continuidad de la fuente laboral a través del traspaso de la tenencia y de la gestión a sus trabajadores. Al calor de las reivindicaciones por trabajo digno y salarios justos comenzó a desarrollarse un incipiente actor social: las empresas recuperadas por sus trabajadores.

La Clínica Junín, en la capital; la fábrica de tractores Pauny S.A., en San Francisco; y El Diario del centro del país, en Villa María; son tres ejemplos de recuperación exitosa en la provincia de Córdoba que dan crédito a la idea de que es posible ponerse de pie e incluso superar el escenario anterior a la debacle económica.

La clínica
La crisis de financiamiento del sistema privado de salud no derivó en la quiebra ni convocatoria de acreedores sino en un virtual abandono de la Clínica Junín por parte de sus propietarios.

Tras el cierre de algunos servicios y el despido de varios empleados, la lucha contra el atraso en los salarios dio un vuelco decisivo cuando los trabajadores toman la clínica y conforman una cooperativa. Asía nace la Cooperativa de Trabajo de la Salud Junín Limitada, una clínica gestionada por más de 30 socios que funciona desde mediados de 2002.

En 2005 consiguen regularizar su situación con la aprobación de la expropiación del edificio donde funciona la cooperativa, en medio de amenazazas de desalojo por parte de los antiguos dueños.

Actualmente, cuenta con una estructura de servicios compuesta por más de 100 personas que cubren la guardia médica las 24 horas y ofrecen todas las especialidades. La atención alcanza a unos 3500 pacientes por mes.

El perfil del nosocomio pretende diferenciarse de las distorsiones que aquejan al ámbito público y privado de la salud. De allí que se encolumnen detrás de un modelo de medicina solidaria como una opción de servicios de salud abierta a todos los sectores sociales, a bajo costo y en forma ágil y antiburocrática.

La fábrica
Zanello era una gran empresa que llegó a liderar el mercado argentino de tractores pero hacia septiembre de 2001 quebró. Para entonces acumulaba deudas salariales de más de dos años y había suspendido la totalidad del personal.

En paralelo, la activa participación de los delegados gremiales junto a los trabajadores suspendidos, conscientes de la potencialidad de la fábrica, se cristaliza en la constitución de la Cooperativa de Trabajo Metalúrgico “Las Varillas” y la conformación de la Sociedad Anónima Pauny, cuya propiedad pertenece, en partes iguales, a los empleados jerárquicos, a los trabajadores y a la red de concesionarios.

Pauny S.A. toma posesión de la planta y de los bienes de la empresa quebrada en carácter de alquiler hasta diciembre de 2003 cuando logra comprar la totalidad de la fábrica y consolidarse definitivamente.

A partir de allí, la empresa fue incrementando su producción y el número de empleados pasó de 20 a 400 en poco tiempo. De las 260 unidades que se vendieron en 2002 pasó a más de 950 en 2007, retomando el liderazgo del mercado nacional de tractores de media y alta potencia.

El diario
La Cooperativa de Trabajo Comunicar Limitada se hizo cargo de la edición del Diario de Villa María a partir del 13 de diciembre de 2001 como única alternativa frente al desempleo.

Agobiados por las crecientes deudas a los proveedores, los problemas impositivos y atrasos en el pago de los salarios, la sociedad propietaria inicia un proceso de negociación acordándose la entrega a los trabajadores de la comercialización del diario, el nombre comercial del producto y parte de las instalaciones, lo que evitó la quiebra.

Si bien los dos primeros años no pudieron superar los 1200 ejemplares y durante meses los trabajadores cobraron 40 pesos a la semana, ahora el panorama es más auspicioso: la cooperativa cuenta con una tirada cercana a los 6000 ejemplares, consiguieron comprar el edificio donde trabajan y adquirieron una rotativa a color de nueve cuerpos en Estados Unidos, que hasta les permite imprimir diarios de otras provincias.

A pesar de las innumerables dificultades que deben enfrentar cada día, la constitución de empresas recuperadas constituye un cuestionamiento a la lógica del sistema que supone que la coordinación de la producción sólo puede estar a cargo de los empresarios.

La posibilidad de trabajar sin patrones y sobre la base de vínculos solidarios se plantea no sólo como una alternativa a la desocupación sino al estilo de vida mismo al recuperar otros valores y otras maneras de vincularse, en el camino hacia la construcción de un mundo más humano.

Fuente: http://www.todastuscosas.com/2008/02/19/trabajar-sin-patrones-la-experiencia-de-tres-empresas-recuperadas-en-cordoba/

domingo, 6 de junio de 2010

El boom de la soja amenaza al campesinado del norte cordobés


| Por Sebastián Sigifredo |

El noroeste de la provincia mediterránea se ha convertido en un botín de guerra para inversores inescrupulosos que avanzan a fuerza de topadoras y violentos desalojos sobre los poseedores ancestrales de las tierras. La situación de indefinición jurídica y catastral profundiza el exilio forzado de los pobladores ante la inacción de las autoridades gubernamentales.

El modelo agrícola que históricamente caracteriza a la Argentina tiene en la pampa húmeda su espacio preponderante, con extensas llanuras fértiles, clima templado y un régimen de lluvia generoso. Hacia mediado de la década del ’90 la ecuación económica comienza a cambiar con el impulso otorgado al cultivo de soja transgénica, de rápida adaptación a climas y suelos diversos.

Desde entonces, la ampliación de la frontera agrícola se gestó de manera acelerada junto a la revalorización de las tierras antes consideradas marginales para el modelo de agricultura industrial. Con la devaluación del peso respecto al dólar se terminó de conformar un escenario altamente favorable a los cultivos agrícolas apoyado en los altos precios internacionales de las materias primas -las denominadas comodities-.

Los pequeños productores agropecuarios dedicados casi exclusivamente a la agricultura familiar son los más castigados. El avance de la soja tiende a acorralarlos hasta lograr su expulsión definitiva. El noroeste cordobés es la zona más conflictiva de la provincia debido a dos particularidades: representa el último bastión de la provincia que no había caído bajo los encantos del monocultivo y, al mismo tiempo, registra serias falencias respecto a la propiedad de la tierra.

La región en cuestión abarca el nordeste, noroeste, oeste de Córdoba, en sus límites con Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja y San Luis, sobre los departamentos Río Seco, Tulumba, Ischilín, Cruz del Eje, Minas, Pocho, San Alberto y San Javier.

De manera simplificada, en la provincia miles de personas tienen la posesión de un terreno pero ningún título que los avale. Ante el avance de los empresarios los campesinos comenzaron a agruparse en la Asociación de Productores del Noroeste de Córdoba (Apenoc), una organización que reúne a 300 familias nucleadas en 14 comunidades. De la resistencia también participan el Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), la Unión de Campesinos del Norte (UCAN), la Organización de Campesinos Unidos del Norte de Córdoba (OCUNC), entre otras.

Pero con eso no alcanza. La inacción de jueces de paz e intendentes y jefes comunales permite que se borre toda huella de antigua posesión y actividad productiva sobre el terreno en disputa, favoreciendo los arrebatos y el exilio forzado de las familias campesinas.

La repercusión mediática que alcanzó el violento desalojo de Ramona Bustamante en 2004 obligó al Estado provincial a tomar cartas en el asunto. La sanción de la Ley 9.150 creó el Registro Personal de Poseedores con el fin de normalizar la situación de crisis dominial generalizada a través del saneamiento de los títulos de propiedad. Sin embargo, el Movimiento Campesino de Córdoba denuncia que las autoridades competentes continúan sin resolver las más de 300 solicitudes de registro presentadas.
“Ramonita”, de más de 80 años, vivía desde hacia más de 60 años en su vivienda del Paraje Las Maravillas, en el departamento Tulumba, hasta que la policía del lugar la desalojó y las topadoras derrumbaron su humilde hogar.

Defensoría
Un informe reciente de la Defensoría del Pueblo de la Nación advierte sobre el despojo de las tierras y la destrucción de viviendas y sembradíos que están padeciendo los campesinos del norte provincial.

El organismo nacional confirma que empresarios inescrupulosos aprovechan la situación de indefinición jurídica y catastral de los campesinos para apropiarse de sus tierras mediante medidas cautelares, sin sentencia firme.

A ello, agrega el informe, se suma “la destrucción de viviendas, graves amenazas y agresiones verbales y físicas de parte de civiles armados o la quema de cercos y sembradíos y la matanza de animales como modo de hostigamiento para que, agobiados, los campesinos terminen pro vender su posesión y radicarse en la ciudad”.

Casos como el de “doña Ramona” son una constante y marcan un recrudecimiento de los conflictos por la tierra. El resultado de la confrontación definirá no sólo el futuro de cientos de familias campesinas del norte cordobés, también está en juego la preservación de la biodiversidad y los últimos resabios de los bosques nativos.

Fuente: http://www.todastuscosas.com/2008/02/12/el-boom-de-la-soja-amenaza-al-campesinado-del-norte-cordobes/