
Lectura de medios. El levantamiento de las restricciones a los viajes y remesas de los cubano-americanos hacia La Habana muestra un gesto de distensión por parte de la administración Obama, pero las autoridades cubanas consideran insuficientes las medidas mientras el bloqueo continúe vigente.
Tras el levantamiento de las restricciones a los viajes y remesas de los cubano-americanos, El País -de España- consultó a políticos norteamericanos y académicos cubanos disidentes para dilucidar cuáles deberían ser los próximos pasos de Obama.
La respuesta unánime da cuenta de que Washington debe continuar con otras medidas unilaterales para favorecer un cambio en la isla. “Quizás ahora Estados Unidos, desde una perspectiva más realista, llegue a entender que la eliminación o degradación del embargo puede ser lo que más ayude a propiciar cambios en su vecino del Caribe", afirmó el escritor Leonardo Padura.
La Habana insiste en que las medidas tomadas por el gobierno estadounidense son positivas pero mínimas. Ante tal escenario, el ‘nuevo comienzo’ ofrecido a Cuba por Barack Obama “tendrá que cocinarse con calma”, analiza El País.
Raúl Castro ratificó que no va a responder a la política de gesto por gesto que reclama la administración norteamericana, aunque dijo estar dispuesto a iniciar un diálogo que incluya todos los temas. “Cuba está lista a discutirlo todo con Estados Unidos, pero sin negociar la soberanía ni el sistema político y social”, aclaró el Mandatario.
La Nación -de Argentina- centra su enfoque en lo que considera “otro marcado giro de la política exterior de la Casa Blanca” tras difundirse que el gobierno norteamericano mantiene contactos con funcionarios cubanos para iniciar un diálogo formal.
La primera de las reuniones entre la administración Obama y el régimen cubano se realizó el 13 de este mes, entre el responsable para América Latina del Departamento de Estado, Thomas Shannon, y el jefe de la oficina de intereses cubanos en Washington, informó el vocero de la diplomacia estadounidense, Robert Wood.
En tal sentido, la diplomacia norteamericana está realizando discretos esfuerzos para reabrir canales de comunicación con Cuba y generar las condiciones que permitan abordar una amplia agenda de temas, entre lo que se incluirían “el fin del embargo norteamericano a la isla y la liberación de presos políticos en poder del régimen comunista”, publica La Nación.
Hacia una apertura comercial
Por su parte, la agencia Reuters -de EE.UU.- destaca que de no haber sido por las restricciones impuestas a las finanzas y el turismo, las exportaciones de bienes agrícolas estadounidenses a Cuba habrían sido al menos un 30 por ciento más altas el año pasado, alcanzando de 925 millones de dólares a 1.190 millones.
Los datos fueron difundidos por Jonathan Coleman, un analista de la Comisión de Comercio Internacional estadounidense, y expresan una velada crítica al bloqueo económico que pesa sobre la isla.
“Los envíos podrían aumentar si Cuba no fuera obligada a pagar en efectivo por los bienes mediante bancos de un tercer país antes de que los productos sean embarcados, y si se permitiera que los turistas estadounidenses visiten la isla, impulsando su economía y la demanda por alimentos”, indicó Coleman.
A través de funcionarios de segunda línea, Washington parece querer distanciarse de la visión estrictamente ideológica que rige la diplomacia hacia La Habana y ahora tiende a propiciar una postura más pragmática en la relación bilateral, anclada en la posibilidad de hacer negocios con la apertura comercial de la isla.
Al respecto, Coleman aporta a Reuters un dato revelador: a pesar de las restricciones comerciales, Estados Unidos es el mayor proveedor individual de bienes agrícolas a Cuba, que se cree importa más del 80 por ciento de sus alimentos.
Fuente: http://www.ssnnonline.com/index.php?option=com_content&view=article&id=644:sebastian-sigifredo&catid=98:centroamerica&Itemid=344
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