
Por Sebastián Sigifredo
Para paliar el problema del déficit habitacional, el gobierno provincial se propuso erradicar las villas miserias de la capital con la creación del programa de viviendas sociales Mi Casa/Mi Vida. Con el objetivo de otorgar casas de calidad a los sectores carenciados, en particular a quienes habitan zonas inundables, se gestó la construcción de unos 25 barrios logrando que más de 20 mil personas fueran trasladadas hacia la periferia. Los pobladores revelan que las promesas de mejora en la calidad de vida no se concretaron y emprenden el regreso a sus antiguas localizaciones.
Los barrios-ciudades, ubicados en su mayoría tras el anillo de circunvalación que rodea a la capital, carecen de continuidad con el resto de la ciudad y se encuentran poco conectados con la infraestructura ciudadana, tanto en lo que se refiere al transporte público como al sistema cloacal o al servicio de recolección de residuos.
Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) -principal financista del programa de viviendas- publicado a mediados de 2007 da cuenta del estado “deficiente” de las cloacas, los problemas de adaptación de las familias al nuevo entorno y la falta de transporte (más del 60 por ciento no tiene línea de colectivos que tomar).
El nuevo modelo de ciudad que se proyecta, marcado por la desigualdad social, deviene en la partición del territorio con la pobreza localizada en áreas periféricas.
Sin embargo, la cuestión laboral es la principal dificultad con la que deben lidiar los pobladores de las nuevas localizaciones. Al estar fuera del circuito formal, los habitantes de las villas desarrollaban su vida económica en relación a los barrios aledaños.
Los traslados incidieron en la pérdida de ingresos económicos dado que tanto las mujeres que trabajan en el servicio doméstico como los hombres que hacían trabajos esporádicos en zonas adyacentes a la villa se ven imposibilitados de reemplazar esa red relacional de la que gozaban.
La gravedad de la situación se cristaliza en los indicadores sociales. El 80 por ciento de los beneficiarios de Mi Casa/Mi Vida recibe un programa social como principal ingreso familiar, según datos oficiales del Ministerio de la Solidaridad.
Los habitantes de los barrios-ciudades, en tanto, reclaman que les prometieron la posibilidad de una vida mejor pero el programa no contempló la integración de las familias a los circuitos regulares de trabajo, lo que aumentó su vulnerabilidad y dependencia de la ayuda estatal.
Actualmente, sólo en las villas donde existe una identidad arraigada, fruto del trabajo de las organizaciones populares y los comedores comunitarios, algunos pobladores han resistido con éxito los traslados.
En el caso de Villa La Maternidad, ubicada a escasas cuadras del centro, un grupo de familias puso en tela de juicio al programa del gobierno reclamando la propiedad de la tierra que habitan y la mejora de la infraestructura del lugar.
A pesar de las presiones para hacer el traslado, lograron resistir y firmaron un convenio con el Ministerio de la Solidaridad para que la gente pueda quedarse en la zona y se le construyan casas dignas.
El problema, no obstante, está lejos de resolverse: las contradicciones se hacen evidentes cuando algunas familias entienden que con sólo la vivienda no alcanza para vivir en los barrios-ciudades y emprenden el regreso a la villa que los vio partir.
Hacia noviembre de 2007 se conoció que medio centenar de familias del barrio-ciudad Ciudad de Mis Sueños había abandonado su casa y regresado a Villa La Maternidad. No serían los únicos ya que varios de los pobladores que se quedaron afirman que volverían a sus villas.
Distantes de donde podían ganarse el sustento, aislados e insertos en un contexto donde cada sector se las arregla como puede, los beneficiarios del programa vieron derrumbarse las redes de solidaridad que los contenían y el regreso a sus antiguos hogares parece ser sólo cuestión de tiempo.
Fuente: http://www.todastuscosas.com/2008/01/08/beneficiarios-ponen-en-jaque-un-plan-de-viviendas-sociales-en-cordoba/
2 comentarios:
Mucho que desear como periodista. Es Ud. un opinólogo carente de imparcialidad. Cuando se refiere al informe del BID, podría precisar la fecha y el auditor responsable del juicio emitido? O cuando alude a que la gente se vuelve a los asentamientos; aparte de "La Maternidad" que se ha transformado en el paradigma de la crítica al programa "Mi Casa mi Vida"; es capaz de enunciar cantidad de familias y localización de los reasentamientos? Creo que no puede contestar a estas preguntas con la verdad. Debería verificar en terreno las barbaridades que ha publicado.
Estimado sr. anónimo: que facil opinar sin dar su nombre verdad? Por empezar, me hago cargo de lo que digo con nombre y apellido. En segundo lugar quiero agradecerle lo de "opinólogo carente de imparcialidad", la imparcialidad es una mentira como la objetividad y otras mentiras que cierto periodismo se ha encargado de difundir. Siempre hay un punto de vista, no nos engañemos amigo. Y cuando quiera me avisa y vamos juntos a realizar un tour villero para que escuchemos juntos lo que tiene para decir la gente de los barrios-ciudades.Saludos.
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