viernes, 23 de abril de 2010

Ecuador, en la encrucijada



El país andino pugna por superar la inestabilidad endémica de los últimos años a través de la convocatoria a una Asamblea Constituyente para "refundar la República". Mientras tanto, el establishment - que no ve con buenos ojos la simpatía hacia Venezuela y Cuba- se muestra reticente a abandonar sus privilegios y las tensiones vuelven a aflorar.

Sebastián Sigifredo.

Ecuador atraviesa uno de los períodos más convulsionados de su historia. En la última década se sucedieron administraciones de diversa extracción pero que se parecían demasiado entre sí: ninguna logró dar respuesta a las demandas de una población pauperizada y con escaso margen de movilidad social.

El descontento popular fue in crescendo mientras el poder observaba atónito lo que pasaba en las calles, sin siquiera atinar a escuchar los reclamos que se multiplicaban día a día. Cuando la insurrección popular barrió con el presidente Jamil Mahuad (2000), hacia tiempo que el desgobierno se había instalado en Quito.

Los clamores de cambio fueron entonces capitalizados por el coronel Lucio Gutiérrez, que llegó a la presidencia en 2002 de la mano de los movimientos sociales y los pueblos originarios.

No obstante, el idilio duró poco: Gutiérrez se decidió por un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), un programa de ajuste estructural, la alineación con Washigton y Bogotá y un pacto con la derecha dura, el Partido Social Cristiano (PSC).

El panorama se tornaba confuso porque la traición del coronel fue seguida de una caótica fragmentación de los sectores progresistas. Pero el 20 de abril de 2005 es el propio Gutiérrez quien es derrocado por la calle. Lo reemplaza el vicepresidente Alfredo Palacios y éste pone en funciones a Rafael Correa en el Ministerio de Economía.

Las medidas que pretendió adoptar para cambiar el rumbo de la política económica no fueron bien recibidas en los círculos de poder y Correa debió renunciar. Desde entonces se puso a la cabeza de Alianza País, una amalgama de diversas tendencias progresistas.

En un contexto de inestabilidad creciente, la emergencia de Correa como candidato a la presidencia generó renovadas expectativas. El programa de gobierno de Alianza País rescataba del ostracismo las aspiraciones de los movimientos sociales e indigenistas, plateando entre otras, la exigencia de una reforma agraria y una Asamblea Constituyente, rechazo al Plan Colombia y los Tratados de Libre Comercio (TLC), impulso a la educación y la salud y motorización de la economía nacional.

A poco de acceder al poder, Correa intenta desmarcarse de la relación asfixiante que el país mantiene con Estados Unidos virando el eje de la política exterior hacia los gobiernos latinoamericanos. Las simpatías hacia Venezuela y Bolivia, que se traducen en un aumento de los vínculos políticos y económicos, son un signo de los aires de cambio que respira Ecuador.

En tal sentido, el contundente respaldo conseguido en las urnas para convocar elecciones y designar una Asamblea Constituyente que permita “refundar la República” (81% voto por el Sí), se erigió como el primer paso en la senda trazada por el nuevo gobierno ecuatoriano para llevar adelante su plataforma electoral.

Sin embargo, las reticencias de los partidos tradicionales a sumarse al proceso en consonancia con la presión interna y externa que ejercen los grupos oligárquicos que se benefician con el actual modelo de acumulación, son un botón de muestra de la complejidad que reviste el escenario político-social en el país andino.

Ecuador, atravesado por la dolarización, está postrado en la pobreza. La economía naufraga entre la concentración de las esferas vinculadas a la importación, la extracción de hidrocarburos y las remesas que envían los emigrantes a sus familias para apuntalar los alicaídos ingresos.

La necesidad de transformaciones copernicanas se palpa en los poblados, en la selva y la espesura. ¿Estará dispuesta la corporación política a asumir como propias las demandas de la ciudadanía o se avecina otra etapa de turbulencias?

Una tarea nada fácil, pero que podría comenzar si se cristalizan los proyectos que anuncia el nuevo gobierno.

Fuente: http://www.sosperiodista.com.ar/El-Mundo/Ecuador,-en-la-encrucijada

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