
Lectura de medios. Según la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo la presencia de crucifijos en los colegios italianos atenta contra la libertad religiosa de los alumnos. El fallo disparó una andanada de críticas por parte de la Iglesia católica y del gobierno encabezado por el premier Silvio Berlusconi.
Tiempo después de un arduo debate sobre el uso del velo -característico del mundo musulmán- en las aulas francesas, la discusión sobre la presencia de símbolos religiosos vuelve a los primeros planos, está vez en Italia. La polémica se desató con la reciente sentencia de la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo que definió la “neutralidad confesional de la educación pública”.
Los medios de prensa progresistas acompañaron la medida focalizando la información sobre los detalles judiciales y su posible impacto social. En cambio, los medios de comunicación que se mostraron reacios al fallo optaron por brindar una destacada visibilidad a los cuestionamientos formulados por il Cavaliere y el Vaticano.
COPE, una de las principales cadenas radiofónicas de España, postula sin rodeos su adhesión a la presencia de símbolos religiosos. “Sí a los crucifijos en la escuela: es cuestión de libertad”, titula.
Con una línea editorial políticamente alineada con las diferentes corrientes de la derecha política y que se ajusta a la doctrina social de la Iglesia, COPE plantea entre sus objeciones que este fallo “puede acarrear un serio peligro para la libertad religiosa en Europa y la censura de su espacio en la esfera pública”. Tampoco escatima en recursos para sembrar el miedo. “Lo que está en juego es la libertad”, sentencia.
Otro medio de prensa español, El País, se refiere a una “sentencia histórica” dado que ésta es la primera vez que el tribunal europeo se pronuncia sobre la presencia de símbolos religiosos en los colegios.
"La Corte no comprende cómo la exposición del crucifijo puede servir al pluralismo educativo, esencial para la conservación de una sociedad democrática", publica El País.
El origen del fallo debe rastrearse en el reclamo formulado por Soile Lautsi, una ciudadana incomodada por los crucifijos de una escuela estatal italiana donde estudiaban sus dos hijos. Tras la respuesta negativa del colegio, Lautsi recurrió, sin éxito, a diversas instancias jurídicas italianas y, finalmente, a Estrasburgo, agrega El País.
¿Rechazo generalizado?
Por su parte, la agencia italiana ANSA subraya con tono de catástrofe: “Prohíben el crucifijo en escuelas de la Unión Europea, Italia protesta”.
La antipatía por la medida es palpable en enunciados tales como “(...) el gobierno italiano anunció un recurso contra una medida rechazada incluso por la oposición”. Del texto se desprende que, a excepción de la Corte Europea de Derechos Humanos, nadie parece respaldar la sentencia.
Otro medio de información de marcada inclinación católica, Diario del Vaticano, muestra su preocupación porque el Ejecutivo español “tendrá en cuenta la sentencia que ha dictado el Tribunal de Estrasburgo en relación con la colocación de crucifijos y símbolos religiosos en las aulas de los colegios públicos”.
La preocupación de los sectores eclesiásticos tras el fallo se torna previsible –sobre todo en países de fuerte tradición católica, como España- dado que coincide con el debate que por estos días se desarrolla en aquel país para la creación de una nueva Ley sobre Libertad Religiosa.
Fuente: http://www.ssnnonline.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1232:-sebastian-sigifredo&catid=100:europa&Itemid=345
Tiempo después de un arduo debate sobre el uso del velo -característico del mundo musulmán- en las aulas francesas, la discusión sobre la presencia de símbolos religiosos vuelve a los primeros planos, está vez en Italia. La polémica se desató con la reciente sentencia de la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo que definió la “neutralidad confesional de la educación pública”.
Los medios de prensa progresistas acompañaron la medida focalizando la información sobre los detalles judiciales y su posible impacto social. En cambio, los medios de comunicación que se mostraron reacios al fallo optaron por brindar una destacada visibilidad a los cuestionamientos formulados por il Cavaliere y el Vaticano.
COPE, una de las principales cadenas radiofónicas de España, postula sin rodeos su adhesión a la presencia de símbolos religiosos. “Sí a los crucifijos en la escuela: es cuestión de libertad”, titula.
Con una línea editorial políticamente alineada con las diferentes corrientes de la derecha política y que se ajusta a la doctrina social de la Iglesia, COPE plantea entre sus objeciones que este fallo “puede acarrear un serio peligro para la libertad religiosa en Europa y la censura de su espacio en la esfera pública”. Tampoco escatima en recursos para sembrar el miedo. “Lo que está en juego es la libertad”, sentencia.
Otro medio de prensa español, El País, se refiere a una “sentencia histórica” dado que ésta es la primera vez que el tribunal europeo se pronuncia sobre la presencia de símbolos religiosos en los colegios.
"La Corte no comprende cómo la exposición del crucifijo puede servir al pluralismo educativo, esencial para la conservación de una sociedad democrática", publica El País.
El origen del fallo debe rastrearse en el reclamo formulado por Soile Lautsi, una ciudadana incomodada por los crucifijos de una escuela estatal italiana donde estudiaban sus dos hijos. Tras la respuesta negativa del colegio, Lautsi recurrió, sin éxito, a diversas instancias jurídicas italianas y, finalmente, a Estrasburgo, agrega El País.
¿Rechazo generalizado?
Por su parte, la agencia italiana ANSA subraya con tono de catástrofe: “Prohíben el crucifijo en escuelas de la Unión Europea, Italia protesta”.
La antipatía por la medida es palpable en enunciados tales como “(...) el gobierno italiano anunció un recurso contra una medida rechazada incluso por la oposición”. Del texto se desprende que, a excepción de la Corte Europea de Derechos Humanos, nadie parece respaldar la sentencia.
Otro medio de información de marcada inclinación católica, Diario del Vaticano, muestra su preocupación porque el Ejecutivo español “tendrá en cuenta la sentencia que ha dictado el Tribunal de Estrasburgo en relación con la colocación de crucifijos y símbolos religiosos en las aulas de los colegios públicos”.
La preocupación de los sectores eclesiásticos tras el fallo se torna previsible –sobre todo en países de fuerte tradición católica, como España- dado que coincide con el debate que por estos días se desarrolla en aquel país para la creación de una nueva Ley sobre Libertad Religiosa.
Fuente: http://www.ssnnonline.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1232:-sebastian-sigifredo&catid=100:europa&Itemid=345
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